Para evitar ver las moscas, remítase al documento. Léalo en voz alta, con el ceño fruncido, imite la voz del conductor de radio AM y respire exhalando en tiempos de 10 en 10 segundos. Eso casi siempre funciona. Pero como me paso de doliente de vez en cuando y además me gusta imaginar arenas y aguas, nunca logro contenerme en mi cuerpo. Así que las moscas se me vienen más bien mentales, con zumbiditos que parecen recibo de cuenta o comprobante de deuda pactada. Uno se cansa de tanto soñar con ganarse el Kino. Me remito al documento. Lo leo en voz alta, con el ceño fruncido, imitando la voz del conductor de radio. A veces me paso de inconclusa.



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